Me parece muy conveniente empezar este blog como se comienza un día, por la mañana, desayunando... Claro, en algunos casos con mejor suerte, el principio es como diría Polo Polo: “Cojo me levanto muy temprano”. Sin embargo, vamos a omitir el punto de amanecer con suerte o no y nos vamos directo al deleite gastronómico.
Señores, les presento al mejor amigo del hombre, no es un perro, no es un pomo, no es… bueno, son unos chilaquiles mañaneros. Los chilaquiles son, sin dudad, tu mejor amigo en una cruda, te comprenden, consuelan, protegen y te vuelven a dar la fuerza necesaria para comenzar de nuevo. Cuando no estás crudo, rara vez, son un deleite para el paladar por si solos, acompañados de una carne asada, con un huevito estrellado… no bueno, una maravilla. Sin embargo, lo mejor de los chilaquiles se resume en 2 puntos básicos: son muy fáciles de hacer, y son una estupenda elección para sorprender a una chica guapa que invitaste a desayunar a tu casa.
Señoritas, les presento al mejor amigo del hombre, no es un perro, no es un pomo, no es lo que ustedes creen o se están imaginando… son unos chilaquiles. Inviten al novio por unos chilaquiles, consiéntalo y si no son novios aún, tomen la iniciativa e invítenlo a desayunar, los tiempos han cambiado y ahora ya estamos dispuestos a que las niñas nos lleguen a nosotros, los niños.
Los chilaquiles son tan sencillos como uno los quiera hacer. Mi propósito es compartir la manera de hacer los mejores chilaquiles del mundo, para que tengan las armas suficientes para obtener lo que se han propuesto.
Primero, los chilaquiles son rojos, no sé quién inventó los chilaquiles verdes, no son tan mala idea pero jamás tan buenos como los rojos. Segundo, se hacen en base a 5 tortillas, eso es lo que la industria alimenticia llama “porción”. Una porción se hace con un jitomate, un chile serrano, un poco de cebolla (del doble del chile serrano, más o menos, de la cuarta parte del jitomate…) y un pequeño ajo. Tercero, las mejores tortillas para hacer chilaquiles, son milpa real y partidas en pedazos de 9cm² (3cm x 3cm).
El método de preparación es sencillo, se ponen a dorar en poco aceite vegetal las tortillas y se pone a hervir la salsa previamente licuada y sazonada. Cuando las tortillas estén bien doradas pero no quemadas y tengan una alta temperatura, es decir no se deben dejar enfriar, se agregan a la salsa hirviendo y al cabo de 2 minutos deben servirse con un poco de crema, queso y cebolla. Para una mayor satisfacción o para paladares exigentes, una porción de jocoque le viene muy bien.
Puesto en la mesa el pretexto, nada más falta cambiar un poco la frase de Polo Polo y ahora será: “me levanto muy temprano, desayuno y …”.
Suerte señores y señoritas.
19 de abril de 2009
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que bonito mano, en este momento me voy a prepararar mis chilaquiles
ResponderEliminarfelicidades por el nuevo bebe
un abrazoo